Plomo
tiempo de regresión apática,
de claustro y meditación,
me invita a la inacción absoluta.
El conflicto llega sin aviso previo,
la energía de cambio perpetuo
me enseña atisbos de un mundo
distinto del que se asienta en mí.
¿Cómo puedo digerir esto?
¿Cómo mantener la inacción
sabiendo que los cambios
son imprescindibles?
Como Goethe en su lecho
diciendo adiós a su vida:
“Luz, más luz.”

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