Atávico
hay un miedo inexplicable
que lleva al llanto al irse a dormir,
que lleva al llanto al despertar.
Da miedo dormir
porque pierdes la realidad,
da miedo despertar
porque pierdes los sueños.
Me falta, aún a mis años,
conquistar ese miedo inexplicable,
idéntico al de los niños,
pero en cuerpo de adulto.
Me da miedo perder mi realidad,
me da miedo perder mis sueños,
pero ese miedo es mi brújula:
indica el camino que debo conquistar.

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