Hay
de lágrimas, dolor, impotencia
que bloquea el flujo de aire.
Respirar…
¿Puedo? No creo,
aunque el aire
entra igual.
Hay un sustrato de alegría,
de bienestar, calma, armonía
que me mantiene vivo.
Respirar para limpiar,
para soñar con una vida
sin dolor ni angustia.
Una vida que, seamos serios,
no existiría sin la mezcla justa
del sustrato de tristeza
con el de alegría.

¡¡Qué sencillez y belleza para expresar la realidad!! Confío en que la balanza se incline hacia el platillo de la alegría, bienestar, calma y armonía obteniendo del otro un gran crecimiento personal, un resurgir como el ave fénix, una energía inusitada que te eleve a zonas increíbles para seguir siempre hacia delante. Gracias por tu poema. Un abrazo.
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