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Abismo

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Cauce viejo del río Turia, València, 31 de mayo de 2017 Encaramado a la roca, indeciso frente al abismo, bate sus alas la mente y vuelve temeroso al osado peregrino. Paralizado ante la bifurcación, abrumado por el miedo, la duda atenaza el impulso, el avance se detiene. En ese instante cardinal se acerca desde lejos un susurro inefable, palabras apenas discernibles, eco y sonido reconfortante de un mantra infinito: Sin ayer no estaría aquí, sin hoy consciente no sería, sin consciencia no hay avance, sin avanzar en el espíritu se disipa inexorable el futuro. Baja ya el peregrino del abismo reconfortado por el mantra eterno: sin ayer, sin hoy, sin consciencia, sin avance no existe el futuro. Reencuentra su osadía y retorna contento a la senda, pues ya solo cabe cada día construir consciencia para vivir en plenitud la magia de la vida y llegar jubiloso al futuro.

Aficionado

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Jacaranda. València, mayo de 2017 Día nuevo, ilusión de comienzo. Te ves fuerte, capaz de todo. Te pones en marcha y, de repente: la realidad. Se repiten retos, se repiten pruebas, se repiten pruebas, se repiten retos. Nada como el nuevo día para ver con claridad que por mucho que hayas logrado, por muchos que sean los dones, por muchas que sean las capacidades que completan tu ser, ante la Vida no eres más, ni menos, que un aficionado que aprende a superar, humilde, su Destino.

Tiempo

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Mas La Plana, Santa Maria d'Oló (Barcelona) Inexorable pasa, acompaña, acompasa. Vuelves al recuerdo, no hay retroceso, imposible cambiar lo hecho. Te lleva, te acoge, camina a tu lado. Quieres que cambie: más rápido, más lento, que se detenga. Pero no obedece, no. Fluye indómito, impasible, impertérrito, tenaz. Qué desazón: nunca cede, nunca se doblega a tu voluntad. Gran aprendizaje: aceptar que él es, que eres tú quien se ha de adaptar. Quizá esté el sentido de la vida en saber respetar tu tiempo y encontrar su armonía entre las estirpes de Cronos que surcan el mar que habitas.